January 10, 2026
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Minería Cripto
Botto arte AI descentralizado
Perspectivas sobre Botto: arte AI descentralizado donde los poseedores de tokens guían un algoritmo en evolución para acuñar obras asistidas por máquinas y curadas por la comunidad.
Botto es un artista automatizado gobernado por personas y código, y debes entenderlo como un nuevo tipo de máquina creativa que aprende de una multitud y crea arte que refleja una comunidad, no una sola mano; genera muchas imágenes, pide a los titulares de tokens que voten, y luego acuña la obra elegida como un coleccionable digital único, por lo que el resultado es producido tanto por un algoritmo como aprobado por humanos, lo que significa que la autoría es compartida y el proceso creativo es descentralizado. El sistema funciona en ciclos, crea un lote de piezas, la comunidad selecciona sus favoritas, y el algoritmo se reentrena sobre esas preferencias, de modo que el estilo evoluciona lentamente para reflejar lo que valora el grupo, y ese ciclo convierte el gusto subjetivo en una señal reproducible que guía la producción futura. La participación importa porque los tokens de gobernanza permiten a los titulares proponer y votar sobre decisiones, y eso crea una influencia real sobre lo que se hace y cómo se adapta el modelo; los contribuyentes no son solo espectadores, guían la estética, y el proyecto recompensa la participación al dar a las personas una participación en la dirección creativa. Piensa en ello como un estudio colectivo que nunca duerme; la IA puede generar indefinidamente sin fatiga, y los humanos proporcionan el ojo editorial que filtra y refina. Este enfoque cambia cómo pensamos sobre la representación porque la obra de arte es una instantánea de una red de personas en un momento dado, y puede capturar patrones culturales más amplios que cualquier artista individual. La base de datos de votos y resultados se convierte en un archivo vivo que alimenta al modelo, y con el tiempo este archivo ayuda al algoritmo a crear piezas que reflejan mejor a su audiencia. Para los creadores, este modelo abre puertas porque el control de distribución y acuñación elude a muchos intermediarios, y los artistas y coleccionistas pueden interactuar directamente con el motor generativo y entre sí. Para el mundo del arte, esto no es un reemplazo de los artistas humanos; es un nuevo colaborador que amplifica algunas voces y crea nuevos tipos de autoría. Los riesgos son reales: sesgos en los datos de entrenamiento, concentración de poder de tokens y dinámicas de mercado, y deben ser gestionados por diseño y reglas comunitarias. Aún así, la promesa es simple y poderosa: una inteligencia guiada democráticamente que documenta nuestra era en muchas manos a la vez, aprendiendo del feedback y retroalimentando para crear retratos comunales más precisos; Botto se erige como un experimento y un modelo de cómo la IA, los tokens y la gobernanza colectiva pueden hacer arte que sea a la vez creado por máquinas y aprobado por humanos, cerrando el círculo entre creación y curaduría.
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